Leyendas cortas De noche en la oficina


Demetrio le pidió permiso su jefe para quedarse en su oficina hasta terminar el trabajo que se le había asignado, pues al día siguiente debía entregar el informe trimestral de ventas.

Con el fin de que la labor de recopilar los datos que necesitaba para elaborar los gráficos no fuera tan pesada, buscó un podcast de leyendas cortas. El narrador comenzó a relatar una macabra historia de un hombre lobo.

El cuento de terror era tan espeluznante que Demetrio decidió apagar la aplicación de audio y trabajar sin ningún medio auditivo que lo distrajera.

Los minutos parecían transcurrir a toda prisa y pronto el reloj marcó las 11:30 de la noche. En ese momento, la luz de la oficina se apagó.

El trabajador permaneció laborando sin hacer caso de lo ocurrido, ya que su equipo de cómputo contaba con un «No break», es decir un regulador de voltaje que además posee una pila de respaldo en caso de que se presente una falla eléctrica.

Sin embargo, poco después sintió que alguien estaba parado detrás de él. Volteó hacia su lado izquierdo y no vio a nadie. Después giró su cabeza hacia la derecha y ratificó que su oficina estaba vacía.

Luego se estremeció al sentir como una mano huesuda se posaba sobre su cabeza. Demetrio cerró los ojos y absorto por el terror contuvo la respiración. En ese momento, sintió como dos largas y afiladas puyas entraban en su cuello.

Al abrir sus párpados, observó como un vampiro de aspecto horripilante tenía sus colmillos hundidos en su nuca.

Después del ataque, el monstruo se convirtió en un murciélago de ojos rojizos, saliendo velozmente por una ventana que se encontraba abierta. Demetrio, pensó que fallecería en un suspiro, pues sabía que los vampiros se alimentan de sangre humana.

No obstante, una cuestión que ignoraba es que su atacante era de una nueva especie, que no requiere de hemoglobina para subsistir, sino que engulle las ondas cerebrales de sus víctimas.

A los pocos minutos, el pobre Demetrio se convirtió en un vegetal, incapaz de relatarle a ninguno de sus conocidos lo que había sucedido.

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