El Centro Cultural Casa Colomos de Guadalajara

El Centro Cultural Casa Colomos de Guadalajara

Este inmueble tardó tan sólo cuatro años en ser terminado. Esto ocurrió entre 1898 y 1904. El propósito original de esta edificación era simple y llanamente la de servir de recinto para el departamento de Aguas y demás obras hidráulicas de Colomos durante la gubernatura de Luis Curiel.

Con el paso del tiempo, el gobierno estatal de Guadalajara decidió darle otros usos. Es más, en algún momento, funcionarios de la ciudad le dijeron al compositor José «Pepe» Guízar (oriundo del lugar) que podía ocuparlo como morada particular.

Aún y cuando el cantautor aceptó la invitación, lo cierto es que vivió muy poco tiempo en ese lugar. Fue así que al comenzar la década de los años ochenta (en 1981 para ser precisos) el «Castillo» como se le conoce popularmente se convirtió en el Centro Cultural Casa Colomos.

Su superficie construida supera los 500 m² (siendo su superficie total 10,000 m²) y se calcula que al menos es visitada mensualmente por 400 personas, pues en el año 2010 el número promedio anual de turistas fue de 4800 visitantes).

De la misma manera que ocurre con otras construcciones dedicadas a la difusión de la cultura «El Castillo» tiene un espacio estrictamente reservado para las exposiciones temporales. Ya sabes, aquellas que sólo están abiertas al público durante una pequeña temporada del año.

Lo mejor de todo es que aquí puedes aprender muchísimas actividades gracias a que se imparten talleres de: danza folclórica, dibujo, pintura de acuerdo a tu edad (niños, adolescentes y adultos) grabado, escultura etc.

De igual forma, es utilizado por todo tipo de personalidades como foro de difusión cultural. Es decir, para conferencias de cine o también para presentaciones de obras literarias.

Puedes asistir a los talleres cualquier día menos los días sábados. En tanto que las exposiciones únicamente están abiertas del lunes a viernes.

Grandiosos museos en Guadalajara

Grandiosos museos en Guadalajara

Si algo que me gusta hacer cuando voy a Guadalajara es pasarme al menos una tarde recorriendo alguno de los maravillosos museos que podemos encontrar en esta ciudad.

El Museo del Periodismo y de las Artes Plásticas fue construido a finales del siglo XVIII y por consiguiente su arquitectura es de tipo neoclásica. Como dato curioso, fue en este recinto en donde se instaló el primer equipo de imprenta de la ciudad.

Algunos de los pobladores también lo conocen como «Casa de los perros», debido a que sus salientes se encuentran custodiadas por estos animales. Al entrar nos toparemos con su extensa biblioteca en donde se almacenan archivos referentes al periodismo tapatío.

Aunado a eso, podemos ver exposiciones o inclusive entrar a un salón interactivo en el que se nos dice paso a paso la evolución que ha tenido la escritura desde la aparición del hombre sobre la tierra hasta nuestros días.

El horario en el que lo puedes visitar es de 10:00 de la mañana a 6:00 de la tarde de martes a sábado y los domingos de 10:00 de la mañana a 4:00 de la tarde.

Otro museo muy interesante es el de la Historia de la Medicina. Éste se localiza en el Hospital Civil de Guadalajara. Originalmente este predio formaba parte del Cementerio de Belén. Sin embargo, las autoridades lo han reformado para que ahora la gente pueda observar exposiciones de pintura, fotografía, escultura y por supuesto de diversos implementos médicos.

Si te gusta el estudio de objetos antiguos, el Museo de Arqueología de Occidente es para ti. Fue edificado en 1719 en lo que fue el convento de las monjas pertenecientes a la orden Agustina.

Su colección es muy variada y peculiar ya que tendrás la oportunidad de observar piezas antiguas que fueron extraídas no solamente del suelo jalisciense, sino también de estados aledaños tales como Colima y Nayarit. El horario de atención al público es de martes a domingo de 10:00 de la mañana a 5:00 de la tarde.

Templos e iglesias que se encuentran en Guadalajara

Templos e iglesias que se encuentran en Guadalajara

La Catedral Metropolitana de Guadalajara es uno de los templos más antiguos del país. De hecho, fue el propio monarca español Felipe II quien ordenó que iniciara su edificación a mediados del siglo XVI.

Su exterior es fácilmente identificable ya que cuenta con dos altas columnas de más de 60 m de altura. Tanto los turistas como las personas que viven en Guadalajara la ubican como uno de los puntos neurálgicos de la ciudad.

Otro rasgo emblemático es que sus interiores fueron decorados basándose en un intrincado estilo gótico.

El templo de Nuestra Señora de las Mercedes es mucho más moderno, ya que su construcción empezó durante la segunda década del siglo XVIII. En la sacristía los visitantes pueden observar una colección de obras pictóricas procedentes de los siglos XVII y XVIII.

Cerca de la Plaza de los Mariachis se puede visitar el Templo de San Juan de Dios. Aunque su fachada es un tanto más «austera» que el de las dos construcciones anteriormente citadas, conviene señalar que su interior es espléndido. Eso sin hablar de su hermosísima portada elaborada en estilo barroco.

El Templo de Nuestra Señora de Belén es el único caso en la capital tapatía en la que podemos decir que conserva gran parte de su encanto original, ya que aún hoy en día se pueden ver sus retablos originales.

Aunque la siguiente edificación que mencionaremos no es propiamente ni una iglesia, ni un templo, bien vale la pena ponerlo aquí, puesto que no debes dejar de visitarlo. El Ex convento del Carmen terminó su construcción en 1556 y en la actualidad algunos de sus salones son utilizados para llevar a cabo eventos de índole cultural.

En lo que respecta a su patio, te mencionamos que este es utilizado para la representación de obras teatrales y/o exposiciones de pintura o de danza clásica. De vez en cuando también se convierte en una Galería.

El Templo del Santísimo Sacramento se destaca por contar con una serie de vitrales de gran tamaño.

Usanzas tradicionales en Guadalajara

Usanzas tradicionales en Guadalajara

Guadalajara es la capital del estado de Jalisco y a su vez es una de las más importantes del país, no sólo porque cuenta con una gran densidad poblacional, sino por el amplio número de sitios turísticos con los que cuenta.

La «Perla de Occidente» como también se le conoce, está repleta de museos y avenidas de estilo clásico. Para visitar las atracciones de esta ciudad, tendrías que dedicarle al menos un par de meses a recorrer cada una de sus callejuelas.

Si te gustan las construcciones coloniales, no debes esperar más y en tu próximo periodo vacacional viaja sin dudarlo a Guadalajara, ya que el centro histórico te impactará con su majestuosa catedral.

El clima de la capital tapatía en promedio oscila entre los 18 °C y los 20 °C. Esto significa que durante gran parte del año su clima es templado, por lo que no requerirás usar prendas demasiado abrigadoras.

Antes de empezar a enumerar las principales tradiciones jaliscienses, nos gustaría comentarte que todas ellas han enriquecido la cultura de la República Mexicana, pues muchos extranjeros al escuchar una canción de mariachi o beber un trago de tequila, inmediatamente piensan en nuestro país.

El primer elemento distintivo de los tapatíos es sin lugar a dudas la Charrería. Arte que consiste en llevar a cabo una serie de suertes montando a caballo. Esta actividad se desarrolló poco después de que los españoles se establecieran definitivamente en estas tierras y comenzaran a construir sus haciendas.

En ellas, tanto los hacendados como sus capataces en su tiempo libre se dedicaban a llevar a cabo diversas proezas montando a sus corceles. En un principio el traje de charro se componía de varias piezas confeccionadas en gamuza o en su defecto de cuero.

Algunas de mis suertes favoritas son: el floreo de la reata y el lazado de los toros. Esto se puede ver en los festivales o ferias que se realizan año con año, no sólo en Jalisco sino también en las poblaciones aledañas.

Las mujeres también juegan un rol muy importante en la Charrería, sólo que ellas se encuentran ataviadas con un traje conocido como de «Adelitas». Sus maniobras a caballo durante las escaramuzas son dignas de admiración.

Por otro lado, la música de mariachi es ideal para amenizar cualquier tipo de festividad (desde una boda, hasta una reunión con amigos). Los instrumentos que no pueden faltar en este tipo de agrupaciones son: los violines, las trompetas y desde luego las guitarras.

El traje típico de los músicos de mariachi es el de «charro de gala» y por lo general es de color negro con la botonadura y demás adornos confeccionados en plata.

Aún hay personas que discuten el lugar exacto en donde se originó el mariachi. Sin embargo, la mayoría de la gente está de acuerdo con que la cuna del mariachi no es otra sino Cocula.

Hay muchos sitios en donde puedes encontrar a los mariachis en Guadalajara. Por ejemplo, en los restaurantes en donde se sirve comida típica mexicana, aunque sin duda el mejor lugar para disfrutar de la música vernácula es la Plaza del Mariachi.

Historia de Guadalajara

Para quienes no lo sepan, la ciudad de Guadalajara (Capital del Estado de Jalisco) es la segunda localidad de mayor extensión en la República Mexicana. De hecho, muchísima gente la consideran como el mayor punto turístico de todo el país.

No sólo porque dentro de sus límites, se encuentra uno de los principales puntos industriales de la nación, sino porque también es la cuna de la bebida más popular entre los connacionales. Obviamente nos estamos refiriendo al Tequila. Ahora sí hablamos de música vernácula, no podemos olvidar que el Mariachi es parte indivisible de ella.

Historia de Guadalajara

Por otra parte, en la mayoría de publicaciones en las que hubo gran presencia colonial, las construcciones principales permanecen en el centro de esas ciudades. Sin embargo, en el caso de Guadalajara, se hicieron grandes cambios tratando de modernizarla. Esto trajo como consecuencia que gran parte de las calles originales, así como algunas edificaciones, fueran desmanteladas para dar paso al progreso.

No obstante, las construcciones más emblemáticas de esta ciudad jalisciense, no sufrieron el más mínimo daño, brindando con ello la posibilidad a las nuevas generaciones de ver con sus propios ojos la magnificencia de esas joyas arquitectónicas.

Una de ellas es la catedral, que sin duda te dejará asombrado cuando observes sus torres con terminación en punta o cúpula que ocupa la parte del centro de la construcción. Ésta se encuentra envuelta por distintas plazas en sus cuatro lados. Por ejemplo, la Plaza Guadalajara, la cual posee una fuente en la que parece que se encuentra reposando un majestuoso león sobre un tronco.

Si movemos nuestra vista al sur nos encontraremos con la Plaza de Armas, acompañada por un limpísimo kiosco en el que se puede escuchar música folclórica. A su lado se halla el Palacio de Gobierno construido siguiendo los cánones del estilo barroco. Al ingresar a este recinto, podrás apreciar el rimbombante mural creado por el artista José Clemente Orozco.

Observando hacia el norte, nos toparemos con la Rotonda de los Jaliscienses Ilustres, un monumento muy similar al que tienen en la ciudad de México. Cada una de sus columnas rinde un sentido homenaje a alguno de los personajes históricos más importantes no solamente de Guadalajara, sino de todo el Estado.

Es decir individuos que han hecho aportes en diversos campos, como puede ser la ciencia, la política o la cultura. En la última esquina de la catedral que nos falta por nombrar se encuentra la Plaza de la Liberación. Ésta recibe ese nombre dado que conmemora la revocación de la esclavitud, encabezada por el Padre de la Patria. De hecho, una estatua de don Miguel Hidalgo está presente en aquel sitio. Si miramos hacia el oriente de aquella plaza, encontraremos el Teatro Degollado. Si decides caminar por atrás del edificio, llegarás hasta el Hospicio Cabañas, monumento que fue nombrado como patrimonio de la humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación y Diversificación de la Ciencia y la Cultura (Unesco).

Además, las formas de recorrer el centro histórico de Guadalajara, son bastante variadas. Por ejemplo, puedes hacerlo a pie, en un autobús turístico de dos pisos o si deseas algo más tradicional, no querrás perderte los paseos en calandria, una especie de carruaje antiguo, heredado de la época de la Nueva España.

Artesanías en Guadalajara

Uno de los materiales que se emplean mayormente para llevar a cabo las artesanías en Guadalajara es nada más y nada menos que el barro, gracias a su maleabilidad. Los alfareros jaliscienses dominan varios tipos de ellos, los cuales enunciaremos a continuación.

El barro bruñido Esta es la técnica más añeja, la cual procede desde la época prehispánica. La apariencia de las piezas fabricadas siguiendo estas pautas, es suave y tersa. Algunos la conocen como «losa de agua» debido a que los utensilios creados con esta arcilla se usan justamente para almacenar el vital líquido.

Artesanías en Guadalajara

Lo especial del barro bruñido radica en que sólo se realiza un amasado antes de empezar a moldear las piezas, mismas que son decoradas con detalles sencillos como podrían ser flores o quizá diseños. Poco más complejos como son las grecas mesoamericanas. Luego del cocimiento la vasija es frotada con pirita hasta que alcanza su brillo distintivo.

El barro engretado A este proceso se le conoce también como vidriado, no solamente en Guadalajara sino en gran parte del país. Se trata de una técnica proveniente de España que consiste en pintar los cántaros de barro con barnices cuya base es el plomo. Este tipo de sustancias les proporciona mucha más dureza y por ende mayor durabilidad. Tal vez por ello que los utensilios de barro engretado sean unos de los preferidos.

El barro bandera Para la obtención de éste se necesita no solamente la intervención directa del alfarero, sino de varios elementos entre sí, como son el barro negro, la arena roja, el barro blanco, y la pintura verde. La unión de todos estos factores hace que las piezas resultantes tengan un contraste único e irrepetible, el cual permite apreciar la belleza del dibujo en todo su esplendor.

Se le llama barro bandera, ya que como te pudiste dar cuenta, los colores predominantes son los mismos que aparecen en el lábaro patrio. Si deseas decorar tu casa durante las fiestas de septiembre, no hay cómo hacerlo con jarras, platos, botellones etcétera elaborados en este noble material.

El barro petatillo Esta técnica fue desarrollada por artesanos de origen jalisciense se distingue porque el color de fondo de la pieza (generalmente son platos) está formada por delgadísimas líneas entrecruzadas, simulando el entramado de un petate. De ahí su nombre. Aunado a eso, no debemos dejar de mencionar lo complejo que es el proceso de fabricación.

Después de creada la pieza, se deja secar para luego ser lijada. Posteriormente se lleva a un horno para ser cocida a temperatura baja con el objetivo de extraerle la humedad, pero sin correr el riesgo de que se agriete. El paso siguiente consiste en aplicarle una capa de esmalte, con el fin de devolverla al horno sólo que ahora a una temperatura mayor. En la actualidad se realiza esta tarea dejando de lado a las pinturas con plomo, así que puedes utilizarlos como vajilla sin riesgos para la salud.

El barro canelo Al igual que ocurre con el «bruñido» éste también se utiliza mayormente para el almacenamiento de agua. Sin embargo, su color café rojizo hace que se distinga del resto. Un tip para saber si la pieza es original, es el de posar tus labios sobre uno de sus bordes y si ellos quedan adheridos a la pieza, tendrás la certeza de que te llevas a casa algo auténtico.