Gastronomía de Guadalajara

Gastronomía de Guadalajara

La gastronomía de Guadalajara surge como resultado de una combinación entre las raíces de las culturas mesoamericanas y las personas que arribaron desde la península ibérica. En resumidas cuentas, en esa ciudad de Jalisco tenemos un mosaico de colores y sabores que se funden de una espléndida forma.

La birria en su receta original se prepara a base de carne de chivo. Sin embargo, hoy en día es posible encontrar distintas variedades de este platillo como puede ser la birria de res. Se trata de un plato de profundo sabor. En principio la carne se deja cocer al vapor hasta que queda en su punto. Después se deja dorar en el horno hasta que se le agrega la salsa que le aporta el toque ideal. Se debe acompañar con tortillas de maíz (de ser posible recién hechas), limones y salsa picante. Hay quienes piden chiles asados para morder mientras la disfrutan.

Mención honorífica merece la torta ahogada. Éste es uno de los manjares de la región. Antiguamente los lugareños decían que no existía mejor remedio para curar la cruda que una buena torta ahogada. Para poder elaborarla es necesario contar con un pan especial creado en la región el cual se denomina como “birote”. La propiedad más importante de este es su consistencia, ya que tiene la capacidad de aguantar el baño de salsa sin deshacerse.

Hablando de la salsa, se trata de una combinación de especias y chiles sumamente picantes. Es por ello que los vendedores en Guadalajara suelen preguntarles a los comensales cómo es que desean su torta. Es decir, si la quieren “ahogada” (totalmente sumergida en la salsa), medio ahogada o si prefieren un poco de salsa aparte para estar condimentándola mientras la degustan. Por lo general, el pan se rellena de carnitas, aunque hay quienes la prefieren de pollo. Créeme que si no has tenido la oportunidad de probar una torta ahogada en Jalisco, es como si nunca hubieras visitado la ciudad de Guadalajara.

El pozole de Jalisco es de color rojo y se acompaña regularmente con tostadas. Por cierto, el significado de la palabra pozole es algo así como “cosido de maíz espumoso”. Una vez más, se trata de un caldo al que se le adiciona un poco de carne de cerdo, lechuga y rábanos. Se debe comer cuando aún sale vapor del plato, pues es en ese momento donde se potencializa todo su sabor.

Finalmente, en la gastronomía de Guadalajara también hay espacio para los platillos dulces. Así tenemos a las jericallas. Según cuenta la leyenda, una de las religiosas que habitaba en el Hospicio Cabañas, decidió crear un postre que tuviera un alto contenido proteínico. Fue así como mezcló un poco de huevo, azúcar y leche al que combinó con un toque de vainilla y canela. Lo introdujo en el horno para cocinarlo, pero se le olvidó sacarlo debido a que fue requerida por la Madre Superiora. Cuando retornó a la cocina, vio que la superficie de la natilla estaba quemada. Sin embargo, decidió probarla y descubrió que sabía delicioso. Se le llama jericalla puesto que el nombre de aquella monja era Jerica.

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