Leyenda de Guadalajara El señor de las aguas

La leyenda de Guadalajara que estoy a punto de relatarles ocurrió hace casi cuatro siglos. Se dice que a principios de la segunda década del siglo XVII, el jefe de la población de Magdalena era bien conocido por sus hazañas durante las regatas celebradas en la región.

Leyenda de Guadalajara El señor de las aguas

En una de esas festividades, se presentó un capitán de origen español, el cual quedó prendado de la belleza de la hija del jefe, la cual dicho sea de paso era admirada por los coterráneos debido a la destreza con ella maniobraba su navío en las aguas de la laguna de Magdalena. La muchacha retó al militar a una carrera, a lo cual él asintió rápidamente, pues pensó que la podría humillar fácilmente.

La competencia empezó y Citlalli (así se llamaba la chica), tomó ventaja. Sin embargo, casi al concluir la competencia, ésta se comenzó a sentir mal y de repente cayó al agua. El soldado observó al desmayo de su contrincante y corrió en su auxilio, pues notó como su cuerpo flotaba inerte. Luego la subió a su embarcación y la llevó a la orilla.

Antes de que la joven recobrara el conocimiento, el oficial ibérico le pidió la mano de Citlalli en matrimonio. Desde luego, el jefe se negó rotundamente a esa petición dado que no consentía el hecho de que un integrante del ejército enemigo, en un futuro formara parte de su familia.

No obstante, en eso la muchacha volvió en sí y aceptó la proposición del soldado, contando con la anuencia de su padre, pues este dio la sinceridad en los ojos de aquel hombre. La noticia del enlace se esparció hasta que llegó a oídos de Ocelotl, descendiente directo de uno de los sacerdotes más respetados de la región. Éste a su vez le juro a su progenitor que se quitaría la vida en caso de que el matrimonio llegara a concretarse.

Para evitar una desgracia, el sacerdote fue entrevistarse con el jefe de Magdalena, persuadiéndolo a que hiciera cambiar de parecer a su hija, ya que si no lo hacía una terrible maldición caería sobre su pueblo. Sin embargo, el jefe ignoró las amenazas y siguió con los preparativos de la boda.

El día del enlace el cielo se volvió negro creando grandes nubarrones. Posteriormente una tromba arrasó con el pueblo. Al día siguiente el cacique de Magdalena rogaba que la corriente le devolviera la embarcación nupcial junto con el cuerpo inerte de su hija, quien seguramente habría fallecido en aquella catástrofe.

Mas cuál sería su sorpresa al ver en aquella fría mañana la silueta de Jesús, quien aún sujeto a la cruz, sostenía tanto al soldado español como a la muchacha. Los cónyuges cuando estuvieron cerca de la orilla nadaron con todas sus fuerzas hasta que se pudieron poner a salvo.

Luego de este peculiar hecho la imagen del Santo Cristo fue puesta en una capilla cercana esa ubicación en la que las personas a la fecha acuden tanto a agradecerle como a pedirle su ayuda para que se pueda materializar un milagro. Esta imagen es llamada cariñosamente como “El señor de las aguas”.

Como esta hay muchas otras leyendas en Guadalajara, cuyos temas no sólo son religiosos sino que algunas historias tienen que ver con cuestiones como el miedo o el terror.